Espada Lobera de San Fernando III

Fernando III

Fernando III de Castilla era llamado «el Santo», fue rey de Castilla (1217 – 1252) y de León (1230 – 1252).

Su madre Berenguela I, reina de Castilla, y su padre Alfonso IX, rey de León, le permitieron unificar durante su reinado las coronas de Castilla y León.

Fue canonizado en 1671 y se lo considera un gran impulsor del proceso de la Reconquista. Conquistó las ciudades de Sevilla, capital de los Almohades, Jaén, Córdoba, cuya mezquita transformó en catedral y Murcia, obligando con ello a retroceder a los reinos musulmanes.

También logró impulsar el castellano como idioma oficial de sus reinos, sustituyendo al latín y trató de unificar y centralizar la administración de los reinos castellano y leonés. Repartió las nuevas tierras conquistadas entre las órdenes militares, la Iglesia y los nobles, lo que dio lugar a la formación de grandes latifundios.

En el ámbito cultural y religioso, mandó levantar las catedrales de Burgos y León. Se esmeró porque en su Corte se le diera importancia a la música y al buen hablar literario: su hijo, el rey Alfonso X el Sabio, fue uno de los grandes impulsores de la cultura en la Edad Media.

El cadáver del rey Fernando III el Santo recibió sepultura en la Catedral de Sevilla, tres días después de su defunción. 

La espada Lobera

Es una espada de hoja plana y dos filos, que mide aproximadamente un metro de largo y 5 centímetros por la parte más ancha de su hoja, disminuyendo, casi insensiblemente, hasta terminar en punta redonda.

La etimología de la espada está discutida; algunos historiadores mantienen que la conocemos como «lobera» por ser una espada de caza, o que se llevara con el traje llamado «loba», otros simplemente sostienen que era el nombre de la espada, dada la costumbre de la época.

Su hijo Alfonso X El Sabio, en una de sus obras, “Las Siete Partidas” destacaba los cuatro valores que toda espada debía encarnar: Cordura, Fortaleza, Mesura y Justicia.

Historia de la espada Lobera de Fernando III

La Espada Lobera, hoy en día se conserva como reliquia en la Catedral de Sevilla, de donde cada año es sacada en procesión para conmemorar la Reconquista de Sevilla en 1248 por el rey Fernando III. Esta espada fue fiel compañera en su glorioso camino, le sirvió de altar en sus oraciones, y de cetro justiciero en sus labores reales. En definitiva; era su símbolo de poder, y así aparecerá «el Sabio» en muchos grabados, con su espada en mano.

¿Te imaginas poder tener una réplica de la espada Lobera de Fernando III en casa?