Espada Tizona del Cid Campeador

El Cid Campeador

Rodrigo Díaz de Vivar, conocido como El Cid Campeador, fue un Caballero castellano y gran figura histórica y legendaria de la Reconquista. Nació a mediados del s.XI, fue educado junto al infante Sancho, hijo del rey Fernando I de Castilla y León, quien al acceder al trono, lo nombró alférez real en 1065.

Hidalgo y guerrero castellano, que al frente de su propio ejército llegó a dominar prácticamente todo el Oriente de la Península Ibérica a finales del siglo XI. Encarnó el prototipo de caballero con las máximas virtudes, fuerte y leal, justo y valiente, prudente y templado, guerrero y culto, y fiel vasallo de su Rey Alfonso VI junto al que conquistó Toledo, y posteriormente echó a los árabes de la ciudad y el reino de Valencia.

Llegó a dominar al frente de su propia hueste de hombres armados el Levante de la península ibérica a finales del siglo XI de forma autónoma respecto de la autoridad de rey alguno. Consiguió conquistar Valencia y estableció en esta ciudad un señorío independiente desde el 17 de junio de 10944​ hasta su muerte; su esposa Jimena Díaz lo heredó y mantuvo hasta 1102, cuando pasó de nuevo a dominio musulmán.

Pese a su leyenda como héroe nacional (y más concretamente como héroe de Castilla) o cruzado en favor de la Reconquista, a lo largo de su vida se puso a las órdenes de diferentes caudillos, tanto cristianos como musulmanes.

La espada Tizona

La Tizona o Tizón es una de las espadas (junto a la Colada) que la tradición o la literatura atribuye al Cid Campeador.

La primera referencia a la espada Tizona aparece en el Cantar de Mio Cid, donde se la llama Tizón. Este nombre, según el Tesoro de la lengua castellana o española de 1611, proviene del latín titio, un sinónimo de ‘brasa, leño ardiente’.

En este antiguo poema de ficción, la fuerza de la Tizona varía según la mano que la esgrime, por lo que dicen que «tiene personalidad propia».
Luego de tantas aventuras, el Cid recupera sus espadas y entrega la Tizona a Pedro Bermúdez para su duelo con el infante Ferrán González, que cuando ve desenvainar la Tizona se declara vencido:

Él dexó la lança, e mano al espada metió;
cuando lo vio Ferrán Gonçález, conuvo [reconoció] a Tizón,
antes qu’el colpe esperasse dixo: —¡Vençudo só!—

Cantar de Mio Cid, versos 3642–3645.

Historia de la espada Tizona del Cid Campeador

Entre los años 1560 y 1621, Fray Prudencio de Sandoval, en su crónica de los Reyes de Castilla y León, menciona la Tizona que tienen en su mayorazgo los marqueses de Falces, y que al parecer le fue cedida por el Rey Fernando El Católico como premio a sus servicios, con la condición de llevarla a Palacio para que jurasen los Reyes de España.

En 1936 desaparece de su domicilio, con los documentos de otorgación y legitimación. La espada volvió a aparecer tras la Guerra Civil, en 1939, en el castillo de Figueras, desde donde fue traslada al Museo del Ejército en Madrid.

José Ramón Suárez del Otero, marqués de Falces, ofreció la venta de la Tizona al Ministerio de Cultura, que rechazó la compra por no existir constancia histórica de que realmente perteneciera al Cid además de por el elevado precio exigido por el propietario (los informes del ministerio la tasaron entre 200.000 y 300.000 euros, según la agencia de noticias Reuters).

Posteriormente, la Junta de Castilla y León y la Cámara de Comercio e Industria de Burgos pagó al marqués en el 2007 1.600.000 Euros por la espada.​ Se esperaba que su destino final fuese la catedral de Burgos, donde se encuentra el sepulcro del Cid y de su mujer Jimena, así como el llamado «cofre del Cid»; pero acabó siendo expuesta en el Museo de Burgos. El arma fue declarada Bien de Interés Cultural en 2002.

Como podéis ver, la espada ha tenido tantas historias como te puedas imaginar…

¿Te imaginas poder tener una réplica de la espada Tizona del Cid Campeador en casa?